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viernes, 6 de enero de 2012

Tan cerca, tan lejos

La distancia que nos separa de África es realmente pequeña: 14,4 kilómetros en su parte más angosta, entre punta de Oliveros (España) y punta Cires (Marruecos). Sin embargo, esa misma distancia se ha convertido en un infinito para muchos de los que intentaron cruzarlo sin conseguirlo.
En la hermosa ciudad marroquí de Assilah, a orillas del Atlántico, en un improvisado mural, un pequeño homenaje para los que lo intentaron.



Dedicado a los que perdieron su vida en el intento, lo más preciado que poseían, son muchas las personas anónimas a las que este mural les rinde un pequeño homenaje.



Debería darnos que pensar el hecho de que no sea la misma la distancia entre Europa (España) y África (Marruecos), que entre África y Europa.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Krismas Njema Na Heri Za Mwaka Mpya

Si hace un año estábamos cerca de África en Europa, para el próximo 2012 nos espera una nueva escapada a Marruecos. Mientras, la Navidad, las felicitaciones propias de esta época y días para pasarlos con tranquilidad en familia; al menos, eso es lo que se dice.
Este año: Krismas Njema Na Heri Za Mwaka Mpya; en swahili, lengua oficial en Kenya, Tanzania y Uganda, además de la Unión Africana.



Hasta el 7 de enero, el Museo Africano Mundo Negro expone en Madrid 250 belenes de África, América, Asia y Europa.

Glosario

-njema: bueno
-heri: bendito
-mwaka: año
-mpya: nuevo

martes, 12 de enero de 2010

Hemos vuelto

En el mes de julio pasado inaugurábamos este Blog con la entrada hambre de África y decíamos entonces: cada rincón de África debe esconder secretos y misterios por descubrir para nosotros, los habitantes de un mundo dominado por las prisas; nuestra hambre no ha tardado mucho en intentar ser saciada y hemos vuelto, esta vez, a Marruecos, a la Ciudad Roja de Marrakech.
Como no queremos repetirnos, pretendemos destacar aquí el exquisito trato que hemos recibido de sus gentes y su amabilidad que, a partir de ahora, nos hará sentir vergüenza ajena cuando oigamos a algún español referirse despectivamente a esta gente como moros.
Caótica y bulliciosa, impregnada de miles de olores pero limpia, sus gentes van y vienen por las callejuelas de la laberíntica medina en una frenética actividad un tanto inquietante para el turista.







Aprovechando al máximo los medios de transporte, la circulación por las calles consiste en ser el más hábil, teniendo cuidado de no ser atropellado por una bici, una moto o, incluso, por un burro.







La vuelta a África no sólo no nos ha saciado nuestra hambre, nos ha generado mucha más. Tenemos muy claro que Marruecos no tiene nada que ver con Tanzania, que Marrakech es una mínima parte de Marruecos y que lo que hemos vivido en esta maravillosa ciudad no es más que una partícula infinitesimal de la vida de la misma. Por mucho que queramos imbuirnos de sus culturas no dejamos de ser turistas ávidos de emociones y de anécdotas que contar a nuestro regreso. Pero seguro que algo queda.