viernes, 9 de julio de 2010

Lejos de África

Si hace ahora un año Tarangire, Serengeti y el cráter Ngorongoro eran protagonistas indiscutibles de este Blog y de nuestra hambre de África, este año no hemos podido repetir. La crisis económica ha hecho que cambiáramos África por otro destino más cercano: los Pirineos. No es cuestión de comparar. Cada rincón de este mundo que nos rodea tiene sus propios encantos, y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido no es menos.





El agua es el verdadero protagonista de este entorno natural. El río Cinca, en su nacimiento en el valle de la Pineta, es toda una fuente de cascadas que recorre todo el valle con su continuo bramar.







No son ñúes ni cebras, pero con su abundancia por el Parque y su muy cercana presencia, forman parte del mismo, al igual que rebecos, marmotas y el amenazado quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el cual nos imaginamos, mas que vimos, en la distancia.







Claro que nos hemos acordado de África, pero hemos disfrutado de las bellezas de este maravilloso Parque de España. Aunque lejos de África, al igual que muchos millones de españoles, el domingo nuestro corazón estará en Sudáfrica, en Johannesburgo (Igoli, en zulú), animando a la roja en la final del Campeonato del Mundo de Fútbol.

martes, 12 de enero de 2010

Hemos vuelto

En el mes de julio pasado inaugurábamos este Blog con la entrada hambre de África y decíamos entonces: cada rincón de África debe esconder secretos y misterios por descubrir para nosotros, los habitantes de un mundo dominado por las prisas; nuestra hambre no ha tardado mucho en intentar ser saciada y hemos vuelto, esta vez, a Marruecos, a la Ciudad Roja de Marrakech.
Como no queremos repetirnos, pretendemos destacar aquí el exquisito trato que hemos recibido de sus gentes y su amabilidad que, a partir de ahora, nos hará sentir vergüenza ajena cuando oigamos a algún español referirse despectivamente a esta gente como moros.
Caótica y bulliciosa, impregnada de miles de olores pero limpia, sus gentes van y vienen por las callejuelas de la laberíntica medina en una frenética actividad un tanto inquietante para el turista.







Aprovechando al máximo los medios de transporte, la circulación por las calles consiste en ser el más hábil, teniendo cuidado de no ser atropellado por una bici, una moto o, incluso, por un burro.







La vuelta a África no sólo no nos ha saciado nuestra hambre, nos ha generado mucha más. Tenemos muy claro que Marruecos no tiene nada que ver con Tanzania, que Marrakech es una mínima parte de Marruecos y que lo que hemos vivido en esta maravillosa ciudad no es más que una partícula infinitesimal de la vida de la misma. Por mucho que queramos imbuirnos de sus culturas no dejamos de ser turistas ávidos de emociones y de anécdotas que contar a nuestro regreso. Pero seguro que algo queda.





viernes, 4 de septiembre de 2009

Rompiendo una lanza por los masai

Nos hemos enterado de una muy reciente noticia: ocho comunidades masai de la región de Liondo, en Tanzania, han sido quemadas dejando a 3.000 personas sin comida, agua ni refugio para dar paso a una concesión de un safari de caza (20 de agosto de 2009). Este pueblo nómada, los masai, que viven en la zona meridional de Kenia y el norte de Tanzania, se está viendo obligado a sedentarizarse por la presión que ejercen los gobiernos de Kenia y Tanzania para expulsarles de sus ancestrales territorios ahora convertidos en Parques Nacionales o Áreas de Conservación.
Dependientes de su ganado en torno al cual giran su vida y sus creencias, el pastoreo se complica durante la estación seca y la imperiosa necesidad de agua. Tras negociar una razonable cantidad de dinero, nos permitieron entrar y fotografiar un boma masai.



La tradicional creencia de que al fotografiarles les robas el alma enmudece por unos cuantos dólares. Al fin y al cabo es por una buena causa; el dinero es utilizado para sobrevivir en el nuevo orden que les está tocando vivir. Fieles a sus costumbres y creencias, se obstinan en una supervivencia casi agónica que merece todo nuestro respeto y apoyo.



Los masai tenían fama de crueles y poderosos guerreros, lo que hizo que fuesen utilizados durante la época colonial para guerrear contra otros pueblos. Para un masai, Dios les creó para el cuidado del ganado, por lo que se sentían legitimizados para apoderarse del ganado de otras tribus incluso por el uso de la fuerza. Para un masai el ganado es la razón de ser y el símbolo de todo a lo que se puede aspirar en la vida. A más ganado más poder y riqueza. La sangre de sus vacas, obtenida mediante pequeños sangrados en el cuello de los animales que les debilitan pero no los mata, se mezcla con la leche de vaca y constituye uno de sus principales alimentos. Solo en ocasiones muy especiales el animal es sacrificado. Para ello está otro tipo de ganado, las cabras. Raramente cazan animales salvajes como fuente de alimento. Antaño y como ritual de celebración para que un joven masai se convirtiera en guerrero, debía cazar un león. Actualmente no les está permitido hacerlo.



Como en la mayoría de las culturas primitivas, las mujeres son las encargadas de casi todo lo que tiene que ver con el día a día, hasta la construcción de la choza donde vive ella con sus hijos.



Las chozas son fabricadas con ramas de acacia recubiertas de excrementos de vaca mezclados con tierra y dispuestos en círculo alrededor del bien más preciado, el ganado.



Con apenas un escaso tragaluz que hace las veces, además, de chimenea, el interior de una choza es simple y lóbrega.





Las mujeres masai acogieron con entusiasmo a Mama María y rápidamente le hicieron la ficha: ¿cuántos hijos tenía? ¿cómo se llamaba su esposo? ¿de dónde era?... a la vez que se empeñaban en presentarle a sus respectivas madres.







Lo mejor de todo, los niños. Pese a las grandes carencias, la sonrisa no abandona su rostro.







Cómo nos hemos acordado del proverbio africano difundido por José Antonio Marina: "Para educar a un niño hace falta la tribu entera".